Nueve Vidas: entrevista con el director Rodrigo GarcÃa
Septiembre 21st, 2006
Mañana se estrena en España Nueve Vidas, uno de esos dramas de historias cortas que tanto gustan a la Academia a la hora de dar premios al guión o a los actores secundarios.
En esta ocasión son, como su propio nombre indica, 9 historias, todas ellas protagonizadas por mujeres, que tratan aspectos de la vida como las relaciones amorosas, las maternales, o las de amistad; las alegrÃas y las desgracias; la esperanza o la desilusión.
El reparto es excepcional: Glenn Close, Dakota Fanning, Sissy Spacek, Robin Wright Penn, Holly Hunter, Joe Mantegna, Jason Isaacs… sólo por decir los más populares.
Las 9 historias de la pelÃcula están rodadas en una única secuencia, sin cortes. Eso sÃ, a diferencia de otros films no están entrelazadas (no más que simples casualidades o apariciones, nada importante) y funcionan de forma independiente.
De la dirección se encarga el colombiano Rodrigo GarcÃa, un director que ya ha hizo dos pelÃculas muy similares: Cosas que DirÃa con Sólo Mirarla y Ten Tiny Love Stories.
Hablamos con él sobre la pelÃcula:

-¿Qué te inspiró para escribir esta historia sobre nueve mujeres?
-Es complicado decir de donde vienen las ideas. Siempre me interesan los personajes atrapados, que están perdidos, que no pueden salir de su situación actual, que no pueden crecer o no pueden separarse de una persona cuando están en una relación… es algo que siempre me pone en la situación de escribir piezas cortas en vez de largas ya que el sentimiento de estar prisionero, y especialmente ser tu propio prisionero, es algo bastante complicado de mantener durante las dos horas de una pelÃcula.
Asà que me encuentro convertido en un miniaturista, solamente quiero ver un momento en su vida que refleje todo y como esa persona está atrapada en ese todo. Esto es algo que siempre me ha interesado y espero que algún dÃa, en un movimiento suicida a nivel profesional, ¡hacer una pelÃcula llamada Moments compuesta de entre 90 y 100 instantes! Pero de momento tuve la idea de pasar 10, 12, 14 minutos en la vida de una mujer. QuerÃa, casi desde el principio, hacerlo en una única toma continua. Pensé que cuando empezara a montar me encontrarÃa con muchos cortos pequeñitos. Y si no tengo la oportunidad de montar, realmente pasamos esos minutos en tiempo real. Asà que es más o menos como coger un pedacito de sus vidas.
-Cuando escribÃas el guión, ¿eras consciente de alguno de los problemas y temas comunes que estabas tratando?
-Si hay un tema común, es la prisión de las relaciones. QuerÃa ver gente tan conectada con otra persona en una relación, que podrÃa ser romántica, maternal o paternal. Originalmente intenté no tener un tema en común. Respecto a las cosas que vienen y van a través de las piezas, en un principio no era mi intención hacerlo para poder desconectarlas un poco más. Sin embargo, de forma natural en algunas empezaron a aparecer enlaces; conoces una persona aquÃ, a un médico allá, y ¿quién puede ser? La propia historia pedÃa algo asÃ. Julie Lynn y Kelly Thomas, mis productores, estaban bastante entusiasmados con todo este tipo de red. Asà que ellos me animaron y contribuyeron con algunos encuentros de forma muy astuta. Tengo que decir que en un principio me resistà a esto, pero pienso que, finalmente, el público siempre agradece estas coincidencias a través de las historias.

-¿Qué es lo que te atrae de las pelÃculas compuestas de muchas historias?
-No puedo decir que no me atraigan. Esta es mi tercera experiencia. Hice Cosas que dirÃa con sólo mirarla, allà habÃa cinco historias. En Ten Tiny Love Stories fueron 10. Sé que es poner a prueba al público porque se invierte mucho tiempo en un personaje para luego saltar a otro, pero hay algo en su brevedad que me atrae. Hay tantas pelÃculas tan retorcidas que piensas, ey, podrÃa haber visto eso en cinco minutos de su vida…y ¿no hubiera sido divertido? Elegir un momento de su vida que pueda resumir su situación vital. Asà que empecé poniendo juntas algunas de ellas y luego componiendo lo que espero sea una especie de mural.
-¿Por qué te fascinan tanto las mujeres, Rodrigo?, ¿Tienes algo en contra de los hombres?
-(Risas) No tengo nada cosas en contra de los hombres. No pienso en la pelÃcula como “una de mujeresâ€. Pienso que la pelÃcula trata sobre un tema que me interesa; la claustrofobia de estar en una relación sin la que no puedes vivir, pero con la que no puedes estar, los lazos que unen a la gente de formas conflictivas, la impotencia de moverse a través de las cosas, o de moverse y madurar. Estoy fascinado por los personajes que no pueden crecer y madurar. ¿Por qué al final hago que todas sean mujeres? Pienso que hay varias razones. Primero, escribo sobre ellas mejor que sobre los hombres; solemos trabajar con las herramientas que dominamos mejor. Además es más divertido ser el otro que estar frente a un espejo. Todas esas mujeres tienen caracterÃsticas que me pertenecen y me resulta mucho más divertido verlas en ellas que teniendo delante mi propio rostro en la cara de un actor que se parece a mÃ. También, Jason Isaacs, que actúa en una de estas piezas me dijo, “Bien, es una buena premisa tratar con todos estos sentimientos, y para ti debe ser bastante más difÃcil hacerlo con hombresâ€. Pienso que estaba en lo cierto. No lo habÃa pensado de esa manera pero es verdad. Siempre estoy buscando historias donde las emociones se exterioricen y esto es mucho más complicado hacerlo con hombres. Otra razón es que me gusta observar a la gente en su intimidad, en casa. No me interesa demasiado el aspecto profesional de las personas o verlos subir montañas, robando bancos, edificando imperios mediáticos. Y aunque, por supuesto, en la vida real, muchas mujeres son parte de esto, pienso que salir fuera para “matar leones†es ciertamente un comportamiento muy masculino, y no me interesa demasiado. Sabes, me gusta ver a la gente en su hábitat, en sus nidos.

-Has trabajado con grandes actrices antes, pero ¿nunca te has sentido intimidado por ellas? Quiero decir, ¿Como te aproximas a la hora de dirigir a Glenn Close o Holly Hunter?
-Al principio impone un poco, habÃa trabajado con Glenn Close y con Holly Hunter anteriormente, asà que no me resulto duro porque tenÃamos una buena relación. Me alegra mucho verlas, y fuera del trabajo siempre estoy cómodo con ellas, es muy divertido. Profesionalmente pienso que el mejor actor es el que menos dirigido está. Pienso que mucha gente que no dirige o está empezando a dirigir, y desafortunadamente muchos directores con experiencia, tienen pánico a los actores que no se dejan llevar fácilmente. Pero pienso que el mejor, el gran actor, es el que necesita menos indicaciones. Asà que suelo coger a los mejores actores. En el caso de esta pelÃcula, escribà el guión y ellos respondieron muy positivamente al texto, asà que hasta cierto punto, tuve su aprobación. Creo que la presión está en que la pelÃcula responda a la calidad de su talento. Sabes, esta es una pelÃcula de bajÃsimo presupuesto, rodamos prácticamente en nueve dÃas con un equipo muy reducido, el cincuenta por ciento del equipo eran estudiantes de cine. Y querÃa que la pelÃcula fuera sólida y respondiera al nivel de las interpretaciones de estos actores. Quiero decir, que esta es la verdadera presión que hay que superar dirigiendo a estos actores.
-¿Cuales son tus influencias como escritor y cineasta?
-Obviamente he crecido en un entorno literario. Asà que tengo una debilidad por las novelas y los cuentos y un poco menos hacia el teatro. No he visto mucho teatro mientras crecÃa. Crecà en una familia donde nada era más respetado que una cosa bien escrita. Es imposible escapar de eso. Asà que debo decir un gran número de escritores de cuentos. Todos desde Hemingway a Joyce o a Carver, muchos en inglés, pero también Chejov, lo que me gusta el pequeño retrato, la captura del pequeño instante, la mirada oblicua a algo que esta pasando, más que la misma novela.
