Serpientes en el Avión: risas y sustos en la butaca
Octubre 4th, 2006Bueno, partamos de la base de que sabiendo de lo que trata la pelÃcula, nadie esperaba un Ciudadano Kane. Estaba claro que clase de producto era, y a quien estaba dirigido.
Lo que faltaba por ver era si Serpientes en el Avión cumplÃa, y lograba un buen resultado dentro del producto que es. Pues creo que la respuesta es un “sÔ.
Se le pueden poner muchas pegas, pero lo importante es que se ha mantenido el espÃritu de serie B que necesitaba la pelÃcula.
El film podÃa decantarse por la aventura desenfadada, y a veces autoparódica, en una lÃnea de la que serÃa un buen ejemplo Temblores (y uno malo, Bats).
O bien podÃa tomarse en serio, decantarse por la acción, y cometer el mismo error que films soberanamente aburridos y lamentables como Anaconda o Congo.
Afortunadamente se queda en lo primero, y salvo algunas escenas finales (que ya uno empieza a ver como inevitables), se respira un aire de diversión sin pretensiones que deberÃan respirar muchos directores.
Los personajes son lo más flojo. Son demasiados, y aunque están equilibrados, ninguno hace sombra al de Samuel L. Jackson (como siempre ensombreciendo a cualquiera que ose compartir escena con él), llegando un momento en el que la inmensa mayorÃa son totalmente prescindibles.
Las escenas están bien repartidas, y se mantiene la tensión durante la pelÃcula, a excepción de una anticlimática subtrama en la que las fuerzas del orden buscan la forma de conseguir antÃdotos en tierra. Sobraba por completo.
A cambio, nos ahorran presentaciones o epÃlogos que nunca suelen aportar nada. No pasamos mucho tiempo en la “sala de embarque”, y tal y como termina el vuelo nos vamos a casa. Directos a la acción, a nadie le importa que ocurre antes o después del vuelo, lo que queremos son serpientes, y nos las dan, que para eso somos los que pagamos la entrada. Bien por el equipo creativo.
Pero da igual, aquà las protagonistas son las serpientes. Ya sean reales, de goma, o generadas por ordenador… todas cumplen su objetivo. Asustan, se convierten en una amenaza constante, y ponen toques de humor muy gamberro. Muerden pezones, ojos, lenguas, “miembros”… todo lo que haga falta para sacar una risa, o una mueca de asco.

Y no podemos pasar sin mencionar a nuestra Elsa Pataky. Su papel es corto (aunque no tanto como esperábamos) y decepcionante. Es quizá el más soso de todos, y tampoco explota su envidiable atractivo. Esperemos que en próximas aventuras americanas tenga mejor suerte con los personajes.
Para terminar, una peli que bien puede pasar en una sesión de cine de monstruos ochenteros. No es nada del otro mundo, pero divierte y entretiene. Lo cual es más de lo que puede decir el 90% del cine de acción que llega a nuestras pantallas, pese a que sea el objetivo de este tipo de cine.
