Terry Gilliam y Tideland como excusa para hablar de Terry Gilliam
Junio 5th, 2007Terry Gilliam, el americano de los Monthy Phyton, es posiblemente el miembro del grupo que ha desarrollado una carrera cinematográfica más importante tras la ruptura del grupo. Ahora nos llega con Tideland, pelÃÂcula cuyo trailer encontraréis sobre estas lÃÂneas. Vamos a tomar como excusa el estreno de esta pelÃÂcula fantástica en la que Jeff Bridges repite con Gilliam para hablar un poquillo de este director tan irregular como interesante.
A Gilliam desde luego ya se le adivinaba la imaginación desbordante en sus contribuciones a las piezas de los Monthy Phyton. El era el encargado de hacer aquellas fabulosas animaciones con recortes y dibujos superpuestos, cualquiera adivinarÃÂa que ha estudiado una disciplina habitualmente tan carente de imaginación como PolÃÂticas.
Ya antes Gilliam habÃÂa colaborado con importantes publicaciones de humor como Mad! y en revistas como Help! donde coincidió con John Cleese, con quien colaboró en el conocido grupo de humor a partir de 1969. Fue junto a Terry Jones el director de Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores y diseñó la producción y participó en el guión de la mÃÂtica La vida de Brian. Luego hizo lo propio con las cojonudas Los héroes del tiempo y La bestia del reino, con varios de sus compañeros de serie, para dar un salto cualitativo importante con Brazil, exitosa pelÃÂcula de mayores pretensiones que las anteriores con una fábula de anticipación en la que las máquinas dictan los designios mundiales. OlÃÂa a 1984 por todos lados.
Pese al salto de Brazil Gilliam regresará rápidamente a la comedia fantástica de aventuras con Las aventuras del Barón Münchausen, para de nuevo probar suerte en universos con más pretensiones (y por momentos más pretenciosos) en El rey pescador o Doce monos, con para mi una sobrevaloradÃÂsima actuación de Brad Pitt. Su siguiente tÃÂtulo, Miedo y asco en Las Vegas, retrata un viaje lisérgico y es posiblemente su pelÃÂcula menos “Gilliam”, aunque no deja de enseñar la realidad desde un personal prisma alterado.
Tras El secreto de los Hermanos Grimm (que no he visto) y la fallida tentativa de rodar su seguro personal visión de El Quijote (casi le crecen los enanos y los molinos, se puede ver en el excelente documental Lost in La Mancha), nos llega de nuevo con Tideland. El viaje en el tiempo de este loco y simpático director continúa.
