André Techiné, entrevista con el director de Los Testigos
Septiembre 16th, 2007Los Testigos nos cuenta las consecuencias de un caso de SIDA dentro de la relación de varios dispares personajes de la Francia de los años 80. Todo bajo el punto de vista del veterano director André Techiné, autor de tÃÂtulos como Fugitivos, La Cita o En la Boca, no.
André ha contado en esta ocasión con un reparto encabezado por Michel Blanc (Il Mostro), la siempre sugerente presencia de Emmanuelle Béart, y Sami Bouajila, en alza tras haber participado en DÃÂas de Gloria. Sin olvidar a Julie Depardieu, hija de Gerard, quien poco a poco se va consolidando con una amplia filmografÃÂa a sus espaldas (y dos premios César, no lo olvidemos).
Techiné habla sobre su nueva pelÃÂcula:
¿Comenzaste con la idea de hacer una pelÃÂcula sobre el SIDA o hay alguna persona o acontecimiento en tu vida que te haya inspirado?
Obviamente es una mezcla de todo, pero querÃÂa hacer una pelÃÂcula histórica.
¿Por qué otra pelÃÂcula sobre la historia del SIDA?
En primer lugar, porque no ha habido muchas, en Francia al menos. Incluso en Estados Unidos no es que sea un género cinematográfico. Y después porque hay veces en la historia en que un hecho enciende una luz en el colectivo social. Al prestar atención a lo que la gente dice, podemos escuchar lo que afecta no sólo a las personas individuales sino a la sociedad en conjunto.
¿Asàque vuelves a los 80 con gente muriendo de SIDA?
SÃÂ, porque tengo la sensación de haber escapado de mi destino y eso me hizo hacer esta pelÃÂcula. De otro modo, sólo habrÃÂa una cierta ambición histórica.
Es una pelÃÂcula definida por el tiempo en que transcurre, pero no es un documental.
Deliberadamente le di la espalda a la estética de documental. QuerÃÂa una pelÃÂcula. Pero es una pelÃÂcula basada en la investigación y la documentación.
Como algunas de tus pelÃÂculas como En la Boca No (J’embrasse Pass), de nuevo tenemos a un joven del suroeste de Francia que va a ParÃÂs, un poco como tú hiciste en su dÃÂa.
Encuentro extraña esa constante preocupación por identificar a un director con un personaje. Buscar una conexión entre la vida privada de alguien y sus personajes es una visión del proceso que está manchado por la actual obsesión con las celebridades. Cuando creo personajes, quiero convertirme en alguien diferente o ponerme en los zapatos de otra persona.
Tus protagonistas masculinos ofrecen tres visiones de la homosexualidad…
Esa interpretación me parece arbitraria porque no describirÃÂa asàa los personajes. No puedo aceptar que un personaje sea reducido a su orientación sexual. Escudarse tras una orientación sexual es muy peligroso en este ejemplo concreto. Lo que me interesa es que un personaje se levante y proyecte una sombra, y que esté vivo, como en la vida real.
Pero eres consciente de que subviertes varios tabús que han vuelto desde el pasado a la Francia moderna. Por ejemplo, Mehdi es policÃÂa, de origen norteafricano, padre un niño pequeño, que vive con un novelista adinerado…
Las situaciones aberrantes y los personajes atÃÂpicos creados por Fassbinder o Pasolini son infinitamente más subversivos.

Pero menos relevantes para el público francés de 2007. En este caso Mehdi es árabe y bisexual…
En un diálogo sobre el niño, hay una breve alusión a la circuncisión. Eso es todo. Aparte de eso, para mÃÂ, el personaje es un teniente de la policÃÂa. Elegàa Sami Bouajilah porque es un gran actor. No hay razón para confinar a actores de determinado origen a papeles que reflejen ese origen. Especialmente cuando los policÃÂas de origen norteafricano no eran representativos entonces. No habÃÂa muchos. Sobre su bisexualidad, no tengo ni idea. Sobre todo, creo que es importante considerar estas cosas más allá del marco de la dinámica heterosexual contra homosexual. No sé si para Mehdi, su affaire con Manu es la primera o la última vez. No sé si ha estado con otros chicos o lo volverá a hacer en el futuro. No creo en la transparencia de las relaciones humanas, ni en la transparencia del director en relación con los personajes que retrata. Yo los muestro en un cierto momento de sus vidas pero es la punta del iceberg. El resto, incluso aunque veamos destellos, se deja a la imaginación de cada persona en el público.
Tu visión de la pareja formada por Mehdi y Sarah es inquietante en una época en la que la pareja es lo standard. Y aquàtenemos una mujer cuya respuesta, cuando su compañero le dice que deberÃÂan probar la fidelidad es, “te quiero demasiado para eso. Me sentirÃÂa enjaulada, especialmente con un conquistador como tú“.
TenÃÂa un modelo para ellos. Pensé en una pareja que se daba mucho espacio, que tenÃÂa un pacto no exclusivo ni posesivo. Pero las cosas no son siempre tan racionales en una pareja. Después de lo que pasa entre Mehdi y Manu, las lÃÂneas son borrosas. La forma en que Sarah imagina el affaire de Mehdi, que la excluye, podrÃÂa ser interpretada como una forma de apropiarse de él y de vengarse. Mehdi lo cree asày asàlo dice, pero no quiero meterme en psicologÃÂa. En la última parte de la pelÃÂcula, pienso que la relación con Manu hace que el nexo entre ellos sea inquebrantable. Creo que va más allá de que estén más o menos cerca. Es algo sobre distintos momentos. SerÃÂa erróneo pensar que el pacto de infidelidad es inexpugnable. Su pacto es sólo humano, y por tanto, relativo. PodrÃÂa ser una forma de protegerse.
En ese sentido, ¿dirÃÂas que la pelÃÂcula examina un tipo de libertad que estuvo ahàdesde los 70 hasta los primeros 80, antes del SIDA?
SÃÂ, esos son los que yo llamo “los dÃÂas felices”, que es el tÃÂtulo de la primera parte de la pelÃÂcula. La libertad sexual permitió a la gente experimentar con las relaciones en un modo harmonioso, sin vergüenzas y sin una discusión constante. Se podÃÂa experimentar sin sentimientos de culpa. Estábamos a años luz del puritanismo y la pornografÃÂa, que son dos caras de la misma moneda.

¿No destaca la pelÃÂcula el hecho de que la sociedad moderna ha perdido la calma y ha caÃÂdo de nuevo en valores tradicionales?
No sé. No soy un teórico. Hago pelÃÂculas sobre lo que creo que es importante. Lo que es cierto de esta pelÃÂcula y de cualquier otra, es que cuestiona el bien y el mal. ¿Y quién decide lo que está bien y lo que está mal hoy en dÃÂa? Los médicos y los abogados. Desde que surgió el SIDA, la clase médica capituló en cuestiones de moralidad, por lo que sólo nos quedan las leyes, y su brazo ejecutivo es la policÃÂa. Por eso parecÃÂa tan obvio tener un médico y un policÃÂa en la pelÃÂcula.
Hablemos de los personajes femeninos. Las dos son artistas…
Es cierto que las dos mujeres están involucradas en trabajos artÃÂsticos, pero tienen un enfoque completamente distinto. Sarah escribe libros infantiles y ha empezado a escribir su primera novela, pero está bloqueada y no sabe si la terminará. Está en conflicto con su disciplina artÃÂstica y esa confrontación ocupa un gran espacio en su vida. A diferencia de su marido, ella sufre una gran perturbación por la llegada de su primer hijo. No sabe cómo manejarlo y eso impacta en sus aspiraciones sexuales y literarias. Cuando ve lo atento que es Mehdi con el bebé, a ella le atrae y le invita a hacer el amor. El personaje de Julie Derpadieu es cantante de ópera que no ve su profesión como una forma artÃÂstica. También deja claro que no está hecha para las relaciones y para formar una familia. Al final, Julie dice que no hay nada que la retenga en ParÃÂs. Su enfoque tras la muerte de Manu es intentar vivir la vida por dos. Quizás cuando llegue a Munich tenga suerte y conozca a alguien. Pero no estoy seguro de eso. Poder estar solo es una gran aventura estos dÃÂas, una forma de resistencia a la presión social. Es audaz y tan importante como formar una pareja y lamento las connotaciones negativas de la palabra “soledad”. En esta historia, creo que los personajes como Julie y Adrien saben cómo estar solos y eso es un punto fuerte, un comienzo, y para nada triste.
¿Se puede decir que estás harto de que se manipulen los sentimientos?
Nunca hago un esfuerzo consciente para rechazar la dimensión emocional de una pelÃÂcula, si esa es tu pregunta. Al mismo tiempo, no tengo problemas para cambiar la emoción. Por ejemplo, prefiero que la gente se conmueva cuando Manu corre, trepa un árbol o rÃÂe, que cuando está enfermo. Para mÃÂ, eso no serÃÂa emoción, serÃÂa secuestrar al público y lo rechazo. Es una posición ética que es fundamental en mi trabajo. Simplemente me contento con hacer que las cosas no sean tan predecibles. Por otra parte, espero que el público encuentre conmovedoras las escenas de Manu al principio, por los buenos tiempos compartidos, no despertar compasión en los malos momentos. También creo que tras la muerte de Manu, el aria que canta su hermana en la ópera es un momento de duelo. Pero el canto posee una vitalidad innata aunque se vea ensombrecido por el fantasma de Manu.
El siguiente verano, Adrien se lleva a un nuevo amigo de vacaciones con él. ¿Por qué no acabaste la pelÃÂcula con la muerte de Manu?
Citando a Fritz Lang “la muerte no es un final“. Como dice la madre de Sarah, “es un milagro estar vivo“. Es este sentido de milagro con lo que querÃÂa acabar y empezar la pelÃÂcula, y ensanchar el horizonte visitando espacios que Manu habÃÂa habitado y redescubriéndolos sin él. Puede que amar a Manu y ser testigos de su vida haga a los otros protagonistas más fuertes.

Mayo 29th, 2008 at 22:03
Por favor buscar en GOOGLE el nombre STEFAN LANKA.
profesorchristianrodriguez@hotmail.com