Beavis y Butt-Head, los chicos malos de la MTV
Noviembre 3rd, 2007Entre las novedades que salen a la veta en DVD este mes, me encuentro entre las primeras una que me ha despertado la nostalgia. Se trata de la colección Beavis y Butt-Head, que recopila los tres volúmenes editados en España con sus mejores episodios, además de la pelÃcula que protagonizaron los personajes allá en 1996.
Supongo que no debo ser el único espectador que, ya alcanzada la treintena, recuerda la serie de la MTV como un despertar. Eran tiempos de cambio. Los inocentemente cutres 80 daban paso a unos años 90 de desencanto. Un cambio en el que se vio sumido toda una generación, esa que creció pensando que tener una carrera era un sinónimo de una vida laboral tranquila, y ahora vive el desencanto del mileurismo y la burbuja inmobiliaria.
Estos locos inconscientes, inadaptados, salidos… representaban no solamente el cambio de imagen del canal musical (que ha acabado convirtiéndoles en un canal de reality shows con más de amarillismo y prensa rosa que de música), sino el de toda una sociedad cansada de lidiar con lo que era o no correcto. Junto a las primeras temporadas de Los Simpsons, Ren & Stimpy, Aeon Flux… cambiaron no sólo la dirección de las series de animación, sino también la de la televisión en general.
Para el que no los conociese en su dÃa, Beavis y Butt-head son dos jóvenes enganchados a la MTV, que apenas salen de casa, y se pasan el dÃa viendo videoclips, y comentándolos. Les gusta el rock, y las chicas con poca ropa, elementos imprescindibles para que no pusiesen de vuelta y media al artista en pantalla. Entre vÃdeo y vÃdeo, se veÃan envueltos en cualquier loca aventura, pero eso era lo de menos. Todos esperábamos a que llegase el siguiente vÃdeo, para escuchar cosas que nunca antes habÃamos escuchado antes en televisión (y mucho menos a un personaje animado).
Aunque el episodio piloto, con el que os dejo, iba por otro camino, todo sea dicho. Pero lo importante no es lo que iba a ser, sino lo que fué. Que nos lo digan a nosotros.
