Crítica: El Diablo viste de Prada

Viernes. Terminando de cabalgar la ola de la semana laboral y dispuestos a encarar un par de días de ocio y relax ¿os apetece ir al cine? Sé que a algunos de vosotros no, conozco a los de vuestra ralea, pensando únicamente en copas y sexo, pero como también me debo a los lectores más sensatos hoy os dejo en el buzón de Cinemaspop la crítica de una de las películas del momento, valga como advertencia o como ánimo para acudir para quienes sólo aspiren a amenizar el combo gigante de palomitas o nachos con queso.
El Diablo viste de Prada es una comedia ingenua sobre el más viciado de los mundos, una crítica menos mordaz de lo que pretende sobre la banalidad de las pasarelas y todos a los que alimenta la enorme maquinaria de la moda.
Andrea llega a la ciudad con la intención de comerse el mundo de las linotipias, es una chiquilla encantadora e inteligente que lo ignora todo del salvaje mundillo de la moda, pero por capricho de Miranda Priestly (Meryl Streep), respetada voz editorial y factótum de la revista de referencia del sector, acaba siendo su secretaria personal. El resto es bastante previsible, la chica se sofistica, traiciona su modo de vida y a sus amigos, se da cuenta de sus errores, de paso hace mejores a los que le rodean, etc.

La película juega a ser una sátira pero muestra tal cariño por los personajes que parece haber creado para ridiculizar que la misma condición de sátira queda bastante en entredicho y acaba siendo una amable comedia familiar con toques románticos, bastante lejos de la mala leche de Robert Altman en la por otra parte también fallida Prêt-à-porter.
A pesar de que esta crítica pudiera empezar destructiva, realmente la película no es tan desastrosa, es sólo mediocre, entretenida a ratos pero terriblemente convencional. Ni chicha ni limoná, ni mucho ni poco, ni tanto ni tan calvo. Se trata de un ejercicio de vaciedad muy bien hecho, una de esas películas que nadie nombrará nunca entre sus favoritas pero quien nadie puede llegar a odiar sinceramente (a no ser por razones ideológicas). Por eso estoy seguro que a muchos les agradará, como decía más arriba, a quienes sólo quieren un telón de fondo para las palomitas, quienes se conforman con menos que con el entretenimiento (que es básicamente mi objetivo en el cine) y les vale con dejar pasar el tiempo sin angustia.
El reparto ayuda a subir la película por encima de sus posibilidades iniciales. Meryl Streep está cosechando unas críticas positivas muy merecidas. Compone un personaje excesivo sin caer en la caricatura y es capaz de mostrar sutilmente su vulnerabilidad escondida. De Anne Hathaway ya os hablamos ayer, es una chica deliciosa y el papel se va que ni pintado. Tampoco debemos dejar pasar a Stanley Tucci, que hace a un experto gai en moda, arrogante y homosexual mucho menos excesivo de lo que dicta el tópico. Para acabar mencionar que el novio de Andrea (Anne) es Adrian Grenier, un niño muy mono cuya carrera seguramente va a eclosionar muy pronto y protagonista de El Séquito, serie de la que pronto hablaremos en Cinemaspop.
En definitiva, una película sólo apta para ir a ver como mal menor.




Octubre 24th, 2006 at 1:28 am
Coincido con el hecho de que la película se promocionó como una crítica mucho más despiadada de lo que resultó ser uy en ese sentido me desilucionó un poco. Pero me encantaron las actuaciones de Stanley Tucci y de la asistente principal de Miranda, creo que son lo más rescatable del film.
Si creo que no hace fanta trabajar en el mundo de la moda o estar interesado en el tema para disfrutar de la película. Cualquier persona que haya tenido un jefe exigente podrá verse reflejado. Sin embargo debo salir a la defensa de las editoras de moda. No sé como serán en otros países, pero en Argentina no son para nada despiadadas ni pueden destruir la carrera de ningún diseñador por si mismas. Al contrario, suelen ser personas muy accesibles, muchas veces más que otros miembros de este submundo de la moda con cargos de menor jerarquía.
Saludos
Muy bueno el blog