Entrevista con Dany Boon, director de la Casa de tus Sueños
Diciembre 24th, 2006Este es el trailer de La Casa de tus Sueños, la primera pelÃcula como director del actor francés Dany Boon (Feliz Navidad, el Juego de los Idiotas).
En esta ocasión, el propio Boon protagoniza el film, en el que interpreta a un tipo tacaño, que cansado de que su mujer se queje de que atesora su dinero en lugar de disfrutarlo, decide regalarle una casa en el campo.
Eso sÃ, ahorrando lo máximo posible, y poniéndose en manos de una agencia inmobiliaria y unos albañiles poco recomendables, que convertirán en una pesadilla lo que iba a ser una romántica sorpresa.
El propio Boon nos habla de la pelÃcula en la siguiente entrevista:
-La casa de tus sueños es la adaptación de su obra de teatro La Vie de chantier. ¿Se inspiró en alguna experiencia personal?
–Como cada vez que me mudo tengo que hacer obras, es verdad que yo he llegado a vivir esa pesadilla, sobre todo una vez en un piso antiguo precioso que tenÃa unas molduras muy bonitas y en el que el cable del teléfono iba por dentro de una canaleta de plástico feÃsima. El jefe de obra le dijo a un obrero: «Cárgate todo eso». Y se cargó todas las molduras, ¡pero no la canaleta de plástico! Cuando volvà a casa una hora más tarde, habÃa un montón de molduras de finales del XIX en medio de la habitación, como para hacer una hoguera. Al ver eso, pegué un grito y el tipo de dijo: «No se preocupe, las quitaré». Es sólo una anécdota de las muchas que me pasaron. Y eso fue lo que inspiró la obra de teatro La Vie de chantier.
-¿Y cómo le entraron ganas de escribir esa obra?
–TenÃa ganas de escribirla para los demás. QuerÃa dirigir a otros actores, poner en escena la obra… y fue un trabajo enorme. En un monólogo participa una sola persona. Si hay que hacer cambios, los puedes hacer el dÃa anterior. En una obra de teatro, por el contrario, hay que saber con seis meses de antelación en qué partes se tiene que reÃr el público. No puede haber errores. Por fortuna, todo fue bien. Al principio, La Vie de chantier era un guión que querÃa que produjese Claude Berri, pero él no quiso (risas).
-Pero al final sà produjo La casa de tus sueños…
-SÃ, al final, porque era el productor de una pelÃcula en la que me habÃan ofrecido un papel. Vino a ver la obra y se rió durante toda la función. Al acabar la representación, vino a mi camerino y me dijo: «¡Es fantástica, hay que hacer la pelÃcula!». (risas)
-Esto retrasó su salto a la dirección.
–Al final casi me vino bien que Claude hubiera rechazado el guión que le mandé. Antes de él, ya habÃa tenido otras experiencias con productores a los que mis ideas les habÃan parecido fantásticas y cuando querÃan firmar el contrato y darme el dinero, yo me echaba atrás, decÃa: «No, no voy a hacerla». Porque en el cine se asumen riesgos importantÃsimos. Sin embargo, en el teatro, yo me lo guiso y yo me lo como. Dependo del público, con el que tengo una relación privilegiada desde hace 15 años y me siento feliz, todo va bien. Por eso me decÃa que para qué iba a arriesgarme a dirigir una pelÃcula.
-¿Y por qué se arriesgó?
–Por las ganas de compartirla con otros actores, de ponerla en escena, de que tuviera éxito… Haber podido hacerlo en el teatro me hizo pensar que ya era lo bastante maduro para el cine.

-Al adaptar al cine La Vie de chantier ha cambiado muchas cosas…
–Por eso cambié el tÃtulo por el de La casa de tus sueños. Cuando escribes la adaptación de una obra de teatro, estás obligado a salir de la unidad de lugar. Si no, haces teatro filmado.
-La estructura ha cambiado con respecto a la obra de teatro y los personajes también, sobre todo el personaje de su mujer…
–SÃ, y por eso querÃa que Michèle Laroque la interpretase. QuerÃa que el personaje fuese seductor, una mujer hermosa, con dotes para la comedia, y que la pareja resultara creÃble porque en La casa de tus sueños cuento también una historia de amor. En el teatro, era más bien una pareja de comedia ligera, más delirante, con una clase social muy marcada. Además, en el teatro podemos jugar más con las palabras, mientras que en el cine la situación es lo que prima.
-En el teatro podÃa emplear ciertos chistes, ciertos recursos para ganarse al público. ¿Tuvo miedo de no poder hacer lo mismo en el cine?
–En realidad, tenÃa dos opciones: o trabajaba en un guión totalmente delirante con un postulado de comedia loca y poco creÃble o bien hacÃa una comedia más social, más realista, en la que pudiéramos identificarnos con los personajes. QuerÃa contar una historia, que fuera una pelÃcula elegante con una buena fotografÃa y en la que los actores estuvieran acertados. De lo que estoy más orgulloso es de que todos los actores de la pelÃcula están formidables.
-Cuenta con un magnÃfico reparto.
–Yo mismo hice los castings para todos los papeles, incluso para el personaje que se jubila y sufre una crisis cardiaca: «Adiós, Jean-Yves». Tengo un DVD de actores que se agarran el brazo derecho y caen al suelo. QuerÃa que se viera la realidad y reservar el aspecto delirante y absurdo para las secuencias con los obreros incompetentes que, de hecho, son clowns. El forzudo y el enclenque, Laurent Gamelon y Zinedine Soualem, son clowns de verdad.

-¿Cómo fue el cambio de pasar a estar detrás de la cámara?
–A todo el mundo le parecÃa que el guión de La casa de tus sueños era fantástico, pero cuando me pidieron que la dirigiera y respondà que no, me dijeron: «Pero si actúas en la pelÃcula». La idea de hacer las dos cosas a la vez me daba un poco de miedo. El problema era que no querÃa que la hiciera otro que no fuera yo. HabÃa vivido tantas cosas con los personajes, habÃa trabajado tanto la adaptación que me dije: «Si la dirige otro, me sentiré muy frustrado. Mejor lo hago yo, aun a riesgo de meter la pata.» Mi mayor miedo era arrastrar a todos esos grandes actores a una ópera prima fallida.
-Como su personaje, usted también abandonó la comodidad y los hábitos de su vida profesional para lanzarse a lo desconocido, al mundo del cine, sin saber qué le depararÃa. ¿Pensó en ello durante el rodaje?
–Antes, no durante. Sobre todo cuando hacÃa la escaleta y me preguntaban: «Entonces, ¿dónde ponemos la cámara?», para ponerme a prueba. Todo el mundo tenÃa ganas de que saliese bien y de que tuviera éxito con mi pelÃcula. Sin embargo, al principio del rodaje, cuando pedà un travelling, alguien me dijo: «No vas a montar ese plano. El travelling es demasiado largo». Y yo respondÃ: «No, quiero conservarlo entero». Montaron el travelling y dos segundos más tarde oÃ: «¿Este travelling no es un poco largo?». Ahà me entró la duda y me pregunté si, efectivamente, no serÃa un poco largo… Y luego, daba igual, lo hacÃa de todas maneras y ya verÃamos. Para mÃ, ser director de cine es sufrir cada dÃa un centenar de contrariedades con respecto a cómo te lo imaginas mientras escribes. Y todas esas pequeñas decisiones que tomas a lo largo de la jornada son lo que, al final, da el color y el tono a la pelÃcula. Psicológicamente es agotador, hay que ser fuerte. Al principio, tenÃa tanto miedo que rodaba desde todos los ángulos. Ver las pruebas de rodaje en grupo, en una sala de cine y no en un DVD cada uno por su cuenta, me dio confianza. Las primeras veces, habÃa cuatro horas de tomas de rodaje diario. Después se redujeron a una duración normal porque cada vez sabÃa mejor lo que querÃa.
-¿Le ha ayudado su formación gráfica y su pasado como dibujante de storyboards y fotógrafo a afirmarse como jefe de esta obra?
–SÃ. Además, cuando trabajas con Claude Berri, tienes la suerte de tener un equipo técnico formidable. Estuve muy bien rodeado. Necesité un tiempo para afirmarme, pero muy poco. Desde los primeros dÃas los técnicos ya saben si estás a la altura. Con el director de fotografÃa, el primer ayudante, el cámara y la script eso pasa antes del rodaje. Tuvimos que trabajar con mucha antelación. Hubo seis meses de preparativos, asà que cuando llegué al rodaje ya sabÃa por dónde iba a ir, ya sabÃa lo que querÃa. El resto era sólo accesorio.

-¿Fue difÃcil para usted estar a los dos lados de la cámara?
–Lo que fue difÃcil de conciliar durante el rodaje fue mi vida familiar, porque, de golpe, se me hizo realmente complicado. Acababa de tener un niño, no lo veÃa mucho, ni a mi mujer, Yaël. Pero bueno, ya sabÃa que serÃa sólo mientras durase el rodaje, sabÃa que tenÃa que entregarme completamente porque asà estarÃa disponible para los actores y los técnicos. SalÃa de casa a las cinco de la mañana y volvÃa a medianoche. Es mi naturaleza. Cuando estoy en el escenario, estoy dedicado al público al 100% y he querido hacer lo mismo con la pelÃcula.
-¿Y los actores?
–Michèle Laroque y yo éramos amigos, pero a Daniel Prévost lo conocà en la pelÃcula y me angustiaba la idea de dirigirle. ¡Dirigir a Daniel Prévost! Pedirle el autógrafo de rigor, pero también decirle: «No, Daniel, corten!». Además, comencé el rodaje con una escena suya. Esperaba que confiara en mà y afortunadamente, todo salió bien.
-Hasta tal punto que en el rodaje hubo muchas risas…
–Sobre todo con Zinedine Soualem y Laurent Gamelon en las escenas de obras. Era tan delirante que era difÃcil mantenerse serios. El problema era que a los tres nos costaba mucho, sobre todo en los tiempos, los silencios y las miradas. Era imposible contenerse.
-¿Qué opina Dany Boon director de Dany Boon actor en La casa de tus sueños?
–Estoy acostumbrado a verme como actor porque grabamos representaciones de La Vie de chantier y del último monólogo. En La casa de tus sueños, veo a mi personaje y me gusta. Durante el rodaje, lo que más me importaba era saber si le hacÃa justicia al personaje. En ese aspecto, me ayudó la opinión externa de mi equipo de rodaje, con el que habÃa hecho todos los preparativos, y la opinión esencial de mi mujer sobre mi actuación y mis decisiones.
-Otro proceso importante en la creación de una pelÃcula es el montaje. ¿Cómo lo afrontó?
–Era importante. Luc Barnier, que ha montado la pelÃcula, es muy agudo, muy rápido y muy eficaz. Fue gracioso porque él me decÃa que, al contrario que muchos directores, yo no tenÃa el más mÃnimo reparo en cortar una escena. Es cierto que yo soy más bien del tipo «¡corta, corta!» pero una vez que la habÃamos cortado, yo le daba vueltas y vueltas a la cabeza por el montaje, por el equilibrio de las escenas, para que, precisamente, el montaje no se notase.

-La casa de tus sueños se estrena en un momento crucial de su carrera en el que encadena pelÃculas. ¿Cómo vive usted esta acumulación de cine?
–Es muy agradable, estoy muy contento. Es cierto que Feliz Navidad y el papel de Ponchel, ese niño grande perdido en la Primera Guerra Mundial, aceleraron mucho las cosas. Enseguida me ofrecieron un papel en El juego de los idiotas de Francis Veber. Daniel Auteuil, que también actúa en la pelÃcula aunque no compartimos escena, pensó en mà en el momento de hacer Mon Meilleur ami de Patrice Leconte. Y es cierto que, desde entonces, me llegan muchos guiones de lo más variado. Es un giro, un cambio de rumbo. Estoy muy contento.
-Eso seguro, pero estamos obligados a preguntarle si es más feliz delante o detrás de la cámara.
–Estoy más feliz desde que conocà a mi mujer, Yaël. Todo lo demás, va después, pero necesito tres actividades: los monólogos, la comedia y la dirección. Son tres actividades que están relacionadas, forman parte de mi universo. Es increÃble realizar una primera pelÃcula y poder decir que ya trabajo en mi segunda “ópera primaâ€.
