La dama del beso se va, muere Deborah Kerr
Octubre 19th, 2007
Una de las escenas más conocidas del cine es aquella en la que Deborah Kerr se besa a la orilla de la playa con Burt Lancaster. De aquà a la eternidad, claro. La chica de la orilla, que ya no era tan chica fuera de la histórica foto nos ha dejado, ha muerto Deborah Kerr. La actriz tenÃa 86 años y vivÃa afectada por los efectos de la enfermedad de Parkinson. Se marchó este pasado martes.
La Kerr tenÃa esa pose británica tan elegante, ese marcar las distancias distinguido y sin embargo sensual. Era también una actriz como la copa de un pino, que obtuvo seis nominaciones a los Oscar en tan solo doce años. No tenÃamos (al menos yo) ni idea de que la actriz habÃa vivido discretamente en Marbella durante algunos años, allà ha dejado un viudo y pronto una calle a la que adornará la fachada con su sonoro nombre. Es lo que tienen las muertes, que te enteras de cosas.
Tras unos comienzos exitosos en el cine británico (Mayor Barbara, con Rex Harrison, por ejemplo )no tardó demasiado en dar el salto oceánico que separa a una estrella europea de una hollywoodiense. Esto sucedió de la mano de Louis B. Mayer y su compañÃa, la Metro, casa para la que hizo Edward, mi hijo, de George Cukor, por la que fue nominada por primera vez al Oscar. Nunca se lo darÃan hasta los noventa, en forma de ese desagravio que llaman Oscar HonorÃfico.
Personalmente yo la prefiero en Las minas del rey Salomón, compartiendo protagonismo con un inconmensurable Stewart Granger. También la recuerdo en Quo Vadis, Tu y yo, El prisionero de Zenda y por supuesto en De aquà a la eternidad.
En los sesenta siguió Deborh volando a gran altura: Página en blanco (Stanley Donen), Otra vuelta de tuerca, versión de la famosa obra de Henry James, o La noche de la iguana (John Huston). Entrando en los setenta decidió castigar a la humanidad sin su presencia, y desde entonces sólo la vimos en un par de apariciones televisivas en los ochenta.
Siempre nos quedará aquel beso.

Octubre 20th, 2007 at 13:14
Efectivamente amigo mio, siempre nos quedará aquel mÃtico beso. Pero lo más curioso es que el papel estaba destinado para Joan Crawford, que hasta la encantó el guión, pero no el vestuario que debÃa de sacar, y este fue el motivo que la hizo descolgarse del proyecto e inmediatamente la productora se puso en contacto con Deborah Kerr, que no puso trabas a nada, sino todo lo contrario. Saludos.
Octubre 20th, 2007 at 16:39
El destino es misterioso pero sabe lo que hace cuando se necesita hacerlo. jejeje
Octubre 20th, 2007 at 18:33
Asà es, “hielo y fuego”, la Kerr toma la contención sexual como marca de fábrica en Hollywood, destacando de otras stars de los cincuenta, más fogosas y superficiales, o bien carente del más mÃnimo ápice de concupiscencia fÃlmica.
En fin, nunca la echaremos de menos.
Saludos desde OjO de buey
http://elhilodepenelope.blogspot.com