Al final de la escapada
Octubre 30th, 2007
Hay pelÃculas que viéndolas hoy uno es capaz de imaginar lo que significaron en su momento. Esto sucede con la ópera prima de Jean Luc Godard, Al final de la escapada. Viendo en la pelÃcula de 1960 ese montaje fragmentado y frenético que aún hoy dÃa muchos que pretenden ser originales copian uno comprende porque la Nouvelle vague, a la que estaba pariendo, es la piedra fundacional de todos los movimientos cinematográficos que desde entonces han querido rodear el cine de Hollywood. Incluso desde dentro de Hollywood.
En la pelÃcula de Godard Jean-Paul Belmondo es Michel, un ladrón de coches que en una persecución mata a un policÃa, lo que le convierte en un hombre buscado, una persona en permanente huida a pesar de su aparente indiferencia ante las circunstancias adversas. El personaje de Belmondo es genial, un charlatán enamoradizo (o enamorado, nunca lo sabremos a ciencia cierta), un vividor de buen corazón que nunca ha leÃdo un libro pero que podrÃa haber protagonizado muchos.
Ella es Jean Seberg haciendo de Patricia, la joven francesa a la que Michel conoció una vez y a la que no ha podido olvidar, la mujer que quiere llevar con él para terminar su escapada en Roma. Con ella. La Seberg es fascinante, mujer mágica y misteriosa que no se atreve a querer durante la mayor parte de la pelÃcula, duda, y su duda le lleva a actuar de manera que todos los espectadores (estoy seguro que sin una excepción en el mundo) la odiamos al final. Pero también todos querrÃamos tener una Jean Seberg con el pelo corto como vecina a quien amar en secreto.
La puesta en escena de Al final…es maravillosa, la plasticidad de sus planos cortos con esos dos animales cinematográficos entrando y saliendo de plano, sus diálogos casuales, verborreicos (seguro que de esto sabe algo Tarantino que ha situado la pelÃcula en su lista de predilectas). Todo en la pelÃcula funciona a la perfección. Eso sÃ, si los fans de la narración pueden desesperar y aburrirse, la historia no siempre es la protagonista en esta ocasión.
La pelÃcula retrata un parÃs sin grandes monumentos, unos Campos ElÃseos de ángulo cerrado, un ParÃs sin torre Eiffiel, de interiores, clubes y cines también. Un ParÃs bastante americano, porque Godard también amaba el cine americano.
Al final de la escapada huye de lo convencional, y a pesar de haber sido copiada hasta la saciedad y de haber influido en la caligrafÃa narrativa de miles de pelÃculas sigue pareciendo singular, A final de la escapada es sobre todo un pedazo de cine que rezuma vida, una vida episódica, amoral y auténtica.

Octubre 30th, 2007 at 19:53
Mitica y extraordinaria pelÃcula y como bien dices imitada hasta la saciedad, pero lo bueno fue que aquà el gran Godard inició la mundialmente célebre y famosa nouvelle-vague. Saludos.