Crítica. This is England

En su día os ofrecimos una interesante entrevista con Shane Meadows, director de This is England. El otro día estuve viéndola en el cine y aún con el buen sabor que dejan las buenas películas os voy a contar…
This is England es una bocanada de aire fresco a pesar de retratar el aire viciado de las clases populares de la Inglaterra tatcherista. Se trata de un ejercicio de cine verosimil construido con personajes de carne y hueso (nada de chicos guapos). La historia tiene al parecer mucho de autobiográfico, me lo creo: la cinta refleja una autenticidad poco habitual.
La película se inserta en el momento en que Inglaterra vive una ola de nacionalismo que tiene que ver con el paro, la inmigración y las distintas contestaciones que tuvo la guerra de las Malvinas en las islas británicas. Este es también el momento en el que los fascistas empiezan a infiltrarse entre los skinhedas, en principio chicos de barrio obrero con referentes culturales y estéticos provenientes precisamente de la hermandad con la gente de raza negra de Jamaica. La película narra sutilmente y sin maniqueísmos la tentación que el nacionalismo puede suponer para algunas personas de clase obrera.
La banda sonora, formadaza por grandes temas de se hace imprescindible en el transcurso de una película en la que el underground y la contracultura son un personaje más. La música es parte importante de la vida de estos chicos y el reto de utilizar las notas de ska como vehículo narrativo es salvado con sobresaliente.
El reparto es portentoso, y sería absurdo no hablar de Thomas Turgoose, el protagonista, un niño de doce años que con problemas de socialización cuyo padre ha muerto en la guerra que se ve de repente con unos tirantes, una Ben Sherman y una imitación de botas Doc Martens. El chaval está de infarto.
Con los precios que están alcanzando las entradas de cine y las palomitas es necesario seleccionar mucho. This is England es un valor seguro.



